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Café Caramba: reinventando el tapeo

Café Caramba: reinventando el tapeo

Croquetas, tortilla, ensaladilla rusa, embutidos, encurtidos y casi cualquier cosa que quepa en una pequeña ración. Es el típico tapeo de toda la vida que se sirve en cualquier bsr o cafetería. Y nadie se queja, porque bien cocinados siguen siendo una alegría al paladar y una seña de identidad del tapeo español. Incluso los grandes chefs deconstruyen y reconstruyen los típicos platos de la tapa.

Hay un par de teorías sobre cómo nació la tapa. La más extendida cuenta que Alfonso XIII estaba de visita oficial en Cádiz y pidió un vino de Jerez en una taberna cerca de la playa llamada el “Ventorrillo del Chato”. Había un viento fuerte, algo habitual en Cádiz, y al tabernero se le ocurrió poner una loncha de jamón sobre la copa para que no se llenara de arena. Al rey le pareció una idea divertida, se comió el jamón y se bebió el vino. Entonces, pidió otra copa, pero con otra “tapa” diferente.

Sin embargo, no existe un origen claro de cómo nace la idea de comer pequeñas raciones de comida con la bebida, principalmente con vino u otras bebidas alcohólicas. Lo único cierto es que, a finales del siglo XIX, las tabernas y ventas vendían tapas con las bebidas en muchos lugares de España.

A todos nos encanta tapear, pero las raciones suelen ser repetitivas. Por eso, encontrar sitios dónde el menú del tapeo es diferente es poco común y muy interesante. Así es el Café Caramba, en plena Plaza de España de Santa Cruz.

La primera vez que fui, lo hice por recomendación de unos amigos. Me contaron que la filosofía del local es crear bocadillos y tapas diferentes y artesanos. Me sorprendió que estuviese al lado del Café Atlántico., porque soy clienta del Atlántico y nunca había estado en el Caramba.

Ese día, sábado, su terraza estaba llena de gente. La carta no es extensa, creo que eso es un acierto. Pedimos un bollo chino relleno de cerdo y queso, que se llama bun y un bao de pollo satay, que tiene una textura similar. Me agradó el bollito y su relleno, a pesar de llevar cerdo, era suave y fresco. Probamos las papas cajún,  que son papas gajo con una crema especiada y repetimos otra ración. Volví unos meses después, no pude resistirme a los mismos platos.. Especialmente, llevaba grabado en el paladar el sabor de las papas. Añadí un croque madame, que a diferencia de los baos o el bun, aunque sabroso, no es ligero, por eso recomiendo pedirlo siempre en primer lugar.

Otro aspecto a tener en cuenta es la privilegiada ubicación. Una terraza al comienzo mismo de la Calle de La Marina, frente al lago de la Plaza de España siempre es un lugar donde apetece estar.

Mientras me comía mi bun chino relleno con una cerveza, ( ese día aprendí lo que era un bun o un bao) , imaginaba qué pensaría Alfonso XIII de ese menú. Un hombre que se comió la loncha de jamón que tapaba su copa de vino y pidió más “ tapas” seguro estaría encantado con esta oferta. Los españoles no hemos cambiado tanto en ese sentido: si algo nos gusta, se queda.

La ficha

Café Caramba

 

Sobre el autor

Verónica Martín León

Conocer. Escribir. Sentir. cafedelaalegria.com

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