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Casa Conchita, como en casa

¿Qué tendrá la comida de nuestras abuelas y madres que siempre estamos echándola de menos? Arure, un pueblo gomero, tiene Casa Conchita, un establecimiento fiel a esa cocina de hogar, sencilla, gustosa. Les basta hacer lo mismo todos los días -ir a la huerta, al muelle y a la granja- para crear en sus calderos su “aquelarre culinario”. Cocina de siempre: ensaladas, mojos, almogrote, chicharrones, potajes, pescados, cochino o conejo; papas, pan, vino, quesos, gofio, miel de palma…

Al grano. Mojos rojo y verde, almogrote, chicharrones con gofio, queso frito sobre salsa de mango y miel de palma y pan. Esto solo para empezar picando algo, con un poco de vino del propio Arure. Un poco de cochino negro -el de raza canaria-, el gofio gomero -el premiado en el año 2015 como el mejor de Canarias- y los quesos de la tierra, donde los ahumados son casi un endemismo culinario.

Una ensalada de lechugas, queso a cuadritos y papaya en trozos no muy grandes, aliñada con una vinagreta agridulce con miel de palma. Este es el primer plato con prestancia. Fresca, agradable y fácil de engullir.

Y llegó el potaje de berros -si no, parecería que hemos ido a otro lugar-, acompañado con más gofio gomero y unos trozos de queso de cabra semicurado. ¡Pura cocina gomera!

El pescado, atún. En este caso “patudo” encebollado (en otras épocas del año hay que comer aquí el bacalao). El pescado de por si estaba inconmensurable por su frescura, textura y sabor, pero el encebollado… Con las papas arrugadas es casi otro plato aparte, una delicia por la fusión de todos los sabores.

En la mesa las carnes, en este caso conejo en salmorejo y cochino negro confitado. El conejo, con papas arrugadas, se deshacía en boca, como cabría esperar, pero lo que más centró nuestra atención fue la combinación de especies del adobo y, ¡cómo no!, ese sabor característico de la carne de este herbívoro tan apreciado en la cocina tradicional canaria. El cochino negro confitado a baja temperatura, con papas a lo pobre sobre cama de puré de manzana, era pura mantequilla.

En el postre, mus de gofio y leche asada.

Casa Conchita sigue fiel a su estilo, la de una cocina hecha con mimo, como en casa. Lo auténtico nunca pasa de moda.

La ficha

Casa Conchita

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