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Casa Conchita en Casa Ángel: ¡inolvidable!

Lo primero es que tomen nota de que la ocasión termina el domingo y que perderla equivale a dejar pasar una experiencia culinaria notablemente placentera. Sería imperdonable. El segundo apunte es que anote que puede almorzar, de 12:30 a 16:30, o cenar, de 19:30 a 23:00. Además, tiene la oportunidad de elegir a la carta o un menú degustación. Nosotros apostamos por lo segundo, porque la relación calidad/precio/cantidad lo merece.

Casa Conchita es hoy sinónimo de Fabián Mora, Casa Ángel es el hogar de Adrian Bruins. Son un gomero y un holandés cuyo propósito es que el comensal disfrute comiendo como ellos lo hacen en esta experiencia que consiste en ofrecer en el restaurante orotavense lo más genuino de la cocina de La Gomera que todos encuentran en Arure. Salvo la lechuga, por aquello de que requiere que sea muy fresca y se coge de la huerta del holandés, el resto es producto gomero para una comanda colombina al estilo Mora.

Lo primero que sorprende es ver a Bruins ejercer de camarero exclusivamente. Un lujo. La cesta de pan casero, lo primero del menú degustación, consiste en varios bollitos de pan de leche holandés, gofio amasado con miel de palma y algo más, además de rebanadas de pan tostado. Lo sirven con almogrote -el de verdad, el que sabe a queso duro de la tierra gomera, el que pica-, caviar gomero -fruto de recuerdos infantiles, de investigación, ayuda y esfuerzo que, realmente, es el rescate de una elaboración y un producto de la Isla colombina basado en huevas de caballa, con un sabor fuerte pero excelente (el frío ayuda)- y chicharrón -“embadurnado” en gofio, crujiente sin perder el punto jugoso del cerdo, con un matiz dulzón… ¡la hostia!-.

¡La fiesta ya empezó! Lo siguiente es lo que identifica el restaurante gomero Casa Conchita: potaje de berros. Algo simple, pero elaborado con el producto de la tierra: la planta, las judías, la piña de millo, el gofio, la cebolla roja y el queso con que se acompaña al potaje (el comensal se sirve las cantidades al gusto). Este plato es un espectáculo para el paladar.

Para dar un pasito más en un menú degustación que arranca poniendo el limite alto llega la ensalada de papaya con queso y vinagreta de miel de palma. ¡Qué frescura! Parece que equilibra al comensal. La clave está en el punto de madurez del fruto. Si su dulzor está en el nivel que requiere esta combinación, en la que se suma el sabor meloso de la salsa de miel de palma sin que el queso (gomero) se pierda ni anule el sabor del conjunto, estamos ante uno de los platos más sabrosos de la propuesta. Un acierto.

Lomo de atún en salsa a la antigua es un plato que no puede dejar de probar. Con un trozo de batata por cama, el encebollado de base es lo que reúne los ingredientes que, combinados, llevan al cliente a la cocina de la abuela. El pescado está en el punto exacto que debe (las manos expertas se notan), de forma que no termina de perder el rosáceo ni se precisa un cuchillo para separarlo. En paladar es lo que hace exclamar: ¡esto es lo que yo quería!

Cochino asado con salsa de almogrote, otro de los platos que identifican a Fabián Mora y su Casa Conchita. En Casa Ángel lo comimos como en Arure: jugoso, crujiente, equilibrado en sal, con el tocino necesario y propio de la porción servida. Eso, si lo ingiere solo. Si lo unta en la salsa de almogrote el sabor se fortalece y gana en el contraste, con el mojo suavizado para convertirlo casi en una crema. Este plato no defrauda nunca.

Leche asada y mouse de gofio con dos mieles cierran el menú degustación. El primero de los postres es uno de los que identifica, también, a Mora. Es lo que el comensal espera de ese postre nada empalagoso, por cierto. El mouse es suavísimo en boca, con la miel de palma en su base y la miel de abeja (obtenida en la zona del pre parque nacional) en su cima. La mezcla no deja de sorprender positivamente, pero la cucharada más sabrosa es aquella que combina con las mieles por separado. A los golosos les sabrá a poco.

Esto está ocurriendo en La Orotava. Ver trabajar juntos a Adrian Bruins y a Fabián Mora es un lujo para cualquier comensal. Se trata de “cuatro manos” que hoy están centrados en la cocina más cercana, en el producto de la huerta, del goro, del gallinero, de la granja y del Atlántico. Esta propuesta es sencilla: cocina de La Gomera al estilo personal de Mora y Bruins. ¡Lástima que solo dura cinco días!

La ficha

Restaurante Casa Ángel

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