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El Atlántico, una cocina para disfrutar y preservar

Con más de 70 años de historia y de actividad, el Restaurante Café Atlántico es parte de la vida de Santa Cruz de Tenerife. Este rincón de la ciudad llegó a ser un lugar de encuentro y de tertulia o de paso para famosos y escritores en los tiempos en que los vuelos interoceánicos eran inusuales. Canarias vivía la ebullición de su condición de puerto franco y era un lugar de escala obligatoria en los viajes entre Europa y América.

Fue su momento estelar, pero hoy camina hacia otro esplendor con un argumento esencial: su cocina. De la mano de Eduardo Coll, suma a la gastronomía santacrucera una más que interesante propuesta culinaria en la que mantiene y realza los platos que le dieron identidad -calamares a la roma, especialmente- aportando el majado de aguacate, la pata asada, la hamburguesa con pan de espelta, boquerones con ajo negro, el salmorejo y la tortilla.

El Restaurante Café Atlántico habita un rincón privilegiado de Santa Cruz de Tenerife. Siempre a la entrada marítima de la ciudad, en el entorno histórico de las plazas de España y de Candelaria y del centro administrativo y bancario insular, es una obra del arquitecto Marrero Regalado, a quien el abuelo de Eduardo Coll encargó su diseño uniendo tres locales de uno de los edificios más emblemáticos de la ciudad.

Con elementos que de por sí forman un bien protegido, entre los que sobresale ‘El cuadro de los azulejos’, de Martín González, en sus fogones se elaboran actualmente recetas que configuran una carta que combina platos tradicionales con propuestas sorprendentes y apetecibles, todo con producto de calidad y la supervisión de Coll.

Un ejemplo es la tortilla española, elaborada con huevos de las gallinas que el teguestero don Paco cría en libertad. El resultado es un plato espectacular al paladar por lo ajustado del punto de sal, porque la cebolla está muy presente pero apenas se ve, porque el huevo se percibe al partir y por su cremosidad. Basta esta elección para saber que estamos ante una cocina con conocimientos, técnica y experiencia. Una garantía para el comensal.

Para abrir boca, en días de calor como estos apetecen camarones. El Restaurante Atlántico es un lugar idóneo para pasar un rato degustando este marisco con una cerveza -o las que el cuerpo pida-. No hay sorpresas. Simplemente, camarón cocido, al punto de sal y de un tamaño normal. Sencillo y sabroso.

El pulpo a la canaria es otra de las ofertas a destacar. Ya saben. Un rejo de pulpo guisado servido con algunas papas bonitas. A los que les apetezca, aceite y vinagre hay en la mesa. La clave es que el corte no suponga un esfuerzo para el comensal y mucho menos para su mandíbula. La cocina del Atlántico está al nivel.

El tartar de salmón y aguacate es una de las propuestas surgidas en tiempo de pandemia. Cuenta Eduardo Coll que es uno de los platos que la clientela del Restaurante Atlántico ha puesto de moda. Y con razón. Estamos ante una receta fresca y saludable. El riesgo lo pone el valor (calidad) del producto. Aquí todo está en su punto: los dados de salmón son generosos, en consonancia con la presencia del aguacate. El cebollino desmenuzado, ese punto casi imperceptible de acidez (lo aporta el limón o la lima) equilibrando la soja, el tomate y el vinagre (entre otros elementos) que conforman un plato a probar tal cual, si bien hay quien lo prefiere con pan calentito, que también está muy bien. Una apuesta segura.

El tataki de atún no es que sea otra apuesta segura, no, es lo siguiente. Servido con una cama de verduras cocidas -hasta el punto de formar otro plato por sí mismas-, es un producto que llega a mesa marcado en plancha con ese nivel rojizo interior que delata la altura de la cocina del Restaurante Atlántico. Todo ello regado con un chorrito de salsa de soja. Otra propuesta simple, sencilla pero exquisita.

De postre, sin dudarlo, cremosa tarta de queso. Es lo que debe ser algo que se llame así pero en un nivel superior. Es todo un hallazgo. Si prefiere otra cosa, tiene a su disposición la tarta María Victoria, o la tarta Tatín, templada con helado de vainilla, así como el brownie de ‘free heart’ con helado de vainilla.

El Restaurante Café Atlántico es, actualmente, una de las apuestas más seguras en Santa Cruz de Tenerife para disfrutar comiendo y hacerlo con una relación calidad-precio ajustada a la media del mercado. Pero hay un plus: su enclave.

La historia nos trae muchas fotografías de la época en la que el establecimiento lo regía el padre de Eduardo Coll. Fue el tiempo en que lo dotaron de una terraza de madera en la que el toldo del Restaurante Atlántico llegó a integrarse en el espacio como si de un elemento más del entorno se tratara.

Con la remodelación de la plaza de España llegaron los momentos complicados. La familia Coll reflotó el espacio con una inversión que rescató este lugar con una apuesta de la que se recuerdan sus propuestas culturales y alternativas o celebraciones míticas, como la recientemente conmemorada final del Mundial 2010 que ganó España en Sudáfrica.

El Restaurante Café Atlántico es un lugar común gestionado para el tinerfeño, para aquel al que le gusta disfrutar de la buena, pero sencilla, mesa sin que le rompan el bolsillo.

En su carta, además de lo reseñado, de tapas y aperitivos hay una selección interesantísima: almogrote, tostas, pimientos de Padrón, queso asado, croquetas de jamón ibérico, salmorejo con virutas de jamón y huevo duro, chopitos y ensaladilla rusa.

En las ensaladas y vegetales está el majado de aguacate (se termina en mesa con nachos recién hechos); falafel, hummus y pan árabe con salsa de yogur, burrata con tomate seco y rúcula, la tibia de queso de cabra, la de cogollos y ventresca de bonito, así como las verduritas salteadas al wok con arroz integral.

Con huevos también propone Coll los rotos con chorizo picante de León, un revuelto de morcilla dulce o de setas y jamón ibérico. No falta la pasta, con tagliatelle del monte y tagliolini del mar, así como cuatro variedades de pizza.

En pescados está la especialidad de los calamares, que es lo que define “de toda la vida” al Restaurante Atlántico. Tanto a la romana como a la plancha son una exquisitez, pero también apuestan por el bacalao, el tartar de salmón, el tataki de atún y el pulpo a la canaria.

Solo tres carnes completan la carta actual: la hamburguesa de 170 gramos de carne 100% ternera, el salteado de solomillo de ternera y el lomo bajo de veteada canaria.

Hace dos años y medio escribíamos que esta cocina es buena, buena, buena. Transcurrido ese tiempo, aseguramos que ha madurado hasta un nivel que ya entonces nos parecía difícil. El Restaurante Café Atlántico es un lugar para sentarse, comer y disfrutar. ¡Todavía está a tiempo!

 

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