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Malela: cuando comer es una experiencia

Comer es una rutina que solo en ocasiones puede denominarse experiencia, aunque en otras muchas lo llamemos placer. En Malela encontramos la combinación de ambos significados porque el comensal se sienta en un espacio reducido, pero hogareño (más que cogedor); porque el cliente se encuentra una carta que, aunque cambiante al son del palmero (porque es de La Palma) Álex, no le dejará indiferente y, sobre todo, porque en el plato va a encontrar el resultado de la sabiduría de este Marante (Álex), su inventiva, productos de primer nivel y una comida elaborada al momento.

Ñoquis (gnoquis) de batata con salsa de berros y queso palmero ahumado. Dice el cocinero que tiene mucha fe en este plato, que es de esas creaciones que le satisfacen y le convencen. Pues acierta. Sorprende de entrada que esta receta esté elaborada con ese tubérculo y no con papas (patatas). La elección del vegetal (de los antiguos en el consumo humano) ratifica su apuesta por la cocina canaria y su presentación, a modo de salsa ligera, es un atrevimiento propio de quien sabe que acertará. La nota mayor la pone el queso, que equilibra y restaura los sabores contrapuestos del resto de elementos, aunque ya se sabe que hay tantos quesos como gustos.

Risotto de pollo al azafrán, una receta italiana clásica (¡je!, con Marante nada es clásico), de preparación clásica, de sabor nada clásico pero que se convertirá en un clásico en cualquier comanda de Malela. El Arroz empleado es arborio o arbóreo al dente, con el queso parmesano y mantequilla. Podríamos describir este manjar, pero no sería suficiente. Sí, sí, sí. ¡A probarlo!

Ensalada Oliver 1860. No es otra cosa que una ensaladilla. Bueno, es ¡la ensaladilla! Álex Marante es un contador de historias (en entre7calderos.com tenemos muchos ejemplos) y de este plato lo que dice es que se trata de su intento de elaborar esta receta como la original, la que creó el chef belga que regentaba uno de los restaurantes más populares de Moscú, Hermitage. La presentación es más propia de un helado, con aguacate, sucedáneo de caviar, ternera, pollo, alcaparra y todo lo más típico de cualquier ensaladilla. Pero en la preparación de la salsa manda la mostaza. Álex Marante lo tiene complicado porque si su esperanza es el ñoqui de batata, la ensalada Olivier 1860 es una realidad sorprendente. Es un baile de sabores. Solo por probarla hay que estar en Malela.

Solomillo de cerdo al aire canario. Con relleno de un almogrote propio y apropiado para esta carne siempre agradecida. Con papas, con plátano, con tomate… El cliente se sienta ante un plato que sirve de ejemplo para esta etapa del cocinero que reinventa partiendo de una base de cocina canaria.

Manjar de cielo, un postre de dulce de leche con vainilla que no merece la pena compartir (es un consejo de glotones para glotones).

Y esto es solo un ejemplo de comanda. La carta está llena de sorpresas y en Malena no saben conjugar el verbo defraudar.

La ficha

Malela Comidas & Café

  • Calle San Juan, 66
  • San Cristóbal de La Laguna
  • Santa Cruz de Tenerife
  • Tel.: 922 094 319
  • Horarios: De miércoles a domingos en horario de almuerzos y cenas.

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