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Mesón Clavijo, 38, referente de la cocina chicharrera

Mesón Clavijo 38 es parte de la historia gastronómica de Santa Cruz. Definido como un restaurante tranquilo, de cocina buena, producto bueno y muy buen servicio, lo cierto es que responde a todo ello, pero el tiempo no perdona y una puesta a punto no estaría de más. La relación calidad/precio incluida. En cualquier caso, es una elección para acertar siempre, pero su prestigio requiere mantener el nivel en todo momento.

Como siempre, sorprende el ambiente sereno a escasos metros de una de las vías más transitadas de Santa Cruz de Tenerife, pero la decoración, la distribución y el personal te obligan a sentirte bien en este comedor que termina (desde dentro) en una terraza apropiada para culminar la sobremesa y hasta para disfrutar de la comanda.

Para empezar, la carta (dentro y fuera de) es, por sí misma, un exceso de propuestas atractivas, de platos que han hecho de este rincón de esta ciudad un espacio gastronómico de referencia. En esta ocasión, abrimos boca con un “puñado” de croquetas de jamón (redondas, para aquellos que se fijan más en la forma que en el contenido). Bien surtido, cada “bola” era una sorpresa para el paladar, pero ya se sabe que encontrar una croqueta bien hecha en un restaurante es sinónimo de buen cocinero. Solo un matiz: quizá había un pelín más de bechamel de la necesaria.

Merluza a la plancha con aires de “bilbaína”. De pincho e inmejorable calidad y frescura, con un exquisito trato en el fogón por parte de Iñaki, no deja indiferente a los amantes de este producto tan delicado y, a la vez, sutil al paladar, sin duda. Es fácil estropear un producto como este si no se sabe bien medir tiempo y temperatura en plancha. En Clavijo lo bordan.

Atún rojo al punto rosa era una de las propuestas fuera de carta. La oferta era atún con el corazón de ese color que los buenos cocineros dicen que debe tener este producto para alcanzar a saborearlo plenamente. Como el resto de los platos, ninguna queja por su espléndida cantidad. De la calidad de este plato baste reflejar que el comensal lo “despachó a gusto”. Una clave de ello es que la cocina lo preparó a su gusto.

El pastel de cherne estaba como debía ser: cremoso, algo dulzón, contundente pero ligero. La ración, insistimos, muy bien surtida. Pero a esta especie de puré, servido a la temperatura apropiada, le falta un punto de sabor que permita distinguir algo de lo que se ingiere.

De postre, todo apunta a que cualquiera es una elección acertada. En nuestro caso, una milhoja al chocolate da fe de que el cierre de la comanda fue el perfecto.

Entre7calderos publicaba en el anterior análisis realizado a esta cocina que “Mesón Clavijo, 38, o lo que es lo mismo, Iñaki Undagoitia, representa una parte fundamental de la historia contemporánea de la “alta cocina” en la capital chicharrera. Fiel representante de la mejor escuela culinaria española, los sabores que brotan de sus veteranos fogones conservan su esencia clásica con pinceladas justas de innovación gastronómica, manteniendo, en todo momento, la raíz de la más auténtica cocina tradicional vasca”.

Mesón Clavijo, 38 es un restaurante de gran nivel, con fogones de los que salen algunas de las mejores creaciones culinarias que se pueden consumir en Santa Cruz de Tenerife.

La ficha

Mesón Clavijo, 38

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