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Roscón de Reyes, un día de niños

Roscón de Reyes, un día de niños

Aunque no se conoce a ciencia cierta, parece que el roscón de reyes surge en el siglo III, momento en el que la Iglesia propone institucionalizar la festividad de los Reyes Magos (¡Qué raro que el clero estuviera en el ajo!). La historia nos cuenta que eran unas fiestas que el pueblo romano celebraba a mediados de diciembre en honor a Saturno, el Dios de la Agricultura, con el fin de que pudieran disfrutar de días más largos tras el solsticio de invierno, cuando celebraban la fiesta del esclavo, consistente en que la persona que encontrara el haba, si era esclavo, quedaba en libertad ese día y tenía que ser tratado como un rey. Algo habitual en de la época.

Lo que aquí queremos es definir, lo mejor posible, esta elaboración. Con forma de rosca, más o menos imitando a una corona real (igual por eso en este país tiene ese nombre), cubierto de frutas escarchadas que asemejan las joyas de la corona, lleva escondido en su interior un pequeño detalle. Lo obligatorio es un haba. La tradición señala que quien la encuentra pagará el roscón. En Portugal esta elaboración la llaman “Bolo de Rei”, pero no se hace con los mismos ingredientes.

ROSCÓN DE REYES.

Para la masa madre utilizaremos:

100 g de harina de fuerza

60 g de leche tibia

2 g de levadura

Para la masa del roscón emplearemos:

160 gr de masa madre

330 g de harina de fuerza

60 g de leche hervida con canela y cítricos

3 huevos pequeños o 2 grandes, a su gusto

90 g de azúcar

30 de miel

100 g de manteca o mantequilla, lo que tengan a mano.

15 g de levadura prensada (o 5 g de levadura seca de panadería), pero no utilicen la sintética.

3 cucharillas de café de ron amarillo.

2 cucharillas de café de agua de azahar, imprescindible.

Ralladura de medio limón y media naranja.

5 g de sal

Para terminar y decorar lo haremos con:

Huevo batido

Frutas confitadas

Almendras

Azúcar.

No olviden el detallito y el haba, pero eso al final, antes de hornear.

A la víspera se prepara la madre: mezclar la harina, leche y levadura y se amasa un poco hasta mezclarlo bien.

Fermentar media hora y poner en la nevera.

Hacer una infusión de leche, canela y cítricos.

Al día siguiente, mezclar todos los ingredientes de la masa excepto el azúcar y la mantequilla, y amasar en tres pasos:

Primeros cinco minutos, tal cual; después, cinco minutos en los que se incorpora la mitad del azúcar hasta que cada vez no se noten grumos y se repite el paso con la otra mitad; finalmente, se incorpora la mantequilla fría y se amasa durante otros 10 o 15 minutos, hasta que la masa haya absorbido toda la mantequilla y quede lisa.

Fermentar durante unas dos horas. Desglasar y bolear.

Esperar 15 minutos y darle forma.

Fermentar otras dos horas y media o tres, hasta que casi triplique su volumen (escondiendo entonces la sorpresa).

Se pincela, decora y cuece en un horno a 180ºc.

El tiempo de horneado es de cerca de 20 minutos (justitos, si usas ventilador; largos, si no).

Dejar enfriar y preparar chocolate.

Recuerden que este es un día de niños o en el que todos nos volvemos niños por un día. Lo ideal es divertirse y ver la cara de los más peques en el momento que ven esos regalos bajo el árbol. ¡Feliz día y pórtense como niños! Hay pocas ocasiones para hacerlo.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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