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Sopas de miel, de La Palma al mundo

Sopas de miel, de La Palma al mundo

Estamos en las fechas ideales para esta receta. El origen del carnaval está estrechamente relacionado con la gastronomía. Más o menos, todos conocemos la historia en la que la Iglesia católica prohíbe el consumo de carne todos los viernes durante la Cuaresma, por lo que al carnaval le suelen acompañar sabores y aromas endémicos. El origen de la palabra puede que esté en alguna de las hipótesis que se han dado de ella. Para algunos, el término derivaría de la formación de las palabras carne y, sin embargo, esto sería el adiós a la carne, al libertinaje y la locura antes de la llegada de la Cuaresma.

Existen muchas más recetas de la repostería tradicional canaria que, a pesar de no corresponder estrictamente a los Carnavales, sí que es cierto que se cocinan y degustan en estas fiestas, pero hoy toca una de sopas de miel. A los de la ESO, les diré que en mi infancia este era nuestro Halloween, era cuando te disfrazabas y a tocar puertas a ver si caían unas sopas de miel. Una costumbre hoy casi extinguida.

Receta sencilla y plato de los considerados humildes este de las sopas de miel del Carnaval de La Palma. Antes de cualquier atisbo de polvos de talco, olíamos humeantes sopas de miel tras la ventana. Data del siglo XVI, elaboradas con productos básicos y al alcance de todos -recuerden la importancia y utilización de la caña de azúcar en la historia y, sobre todo, en la repostería palmera-, este manjar ya se ha extendido a otras Islas.

RECETA

300 gr. de pan de días anteriores

900 gr. de miel de caña

100 gr. de almendras tostadas y molidas en grueso

2 palos de canela en rama

1 cucharadita de canela molida

La ralladura de un limón verde

80 gr. de azúcar blanca

Matalahúva al gusto.

Un vaso de agua

Hervir miel de caña y añadir canela, corteza de limón, matalahúva y rodajas de pan para que absorban el líquido. Luego, se añaden almendras dulces fritas. Dejar enfriar y se sirven. 

De esta fórmula básica puede que provenga, o por lo menos están emparentadas, muchas de las recetas que se realizan con rebanadas de pan. La elaboración más conocida sería algo así:

Ponemos una cazuela a fuego con la miel, la canela, ralladura de limón, el azúcar, anís y el agua; dejamos que rompa el “chop-chop” que dice mi viejita, bajamos el fuego y vamos remojando las rebanadas de pan, sin olvidar darles la vuelta para que se empapen bien por todos lados, vamos sacando y depositando en una bandeja y espolvoreamos con almendras y matalahúva.

Con las sopas de miel llegan los olores y los sabores de la infancia, los recuerdos de los carnavales, de las mascaritas. ¡No comas más, que te hacen daño! Un dulce sabor a miel y canela.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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