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¡Uf, qué calor! ¿Un helado?

¡Uf, qué calor! ¿Un helado?

Llega el verano. Un helado -alimento y placer- es el postre ideal y una magnífica idea como merienda.

La crisis creó una fuerte brecha entre los negocios dedicados a elaborar y dispensar el “frío” y dulce helado artesanal. Eran elaborados por manos maestras, con oficio, creando productos de una altísima calidad y de sabores inolvidables. En Santa Cruz de Tenerife, durante los últimos años solo conocemos la apertura de un local dedicado a este subsegmento que haya perdurado. Está en la calle de El Pilar. Por el contrario, hemos asistido al cierre de otros muchos establecimientos.

¡Cómo no recordar la dulcería La Catalana, La Alicantina y la Marpi! Esta última, ideal para tomar algo justo antes de entrar a ver una película en el Cine Víctor. Por supuesto, en la memoria está La Flor de Alicante, la heladería del ya jubilado amigo Julio, en la toscalera calle de la Rosa.

Helados variados, cremosos o duros, servidos en vasitos y cucuruchos, en forma de polos y cortes, y, también, horchata, leche merengada, granizados, batidos de helados y dulces variados: el complemento ideal para la tarde del domingo.

No podemos dejar de citar a las incombustibles California Ice, esas pequeñas heladerías móviles con su característico guineo musical, reclamo inconfundible de su llegada, que durante varios años parecieron desaparecer localizándolas solo en Las Teresitas. Actualmente, la empresa ha renovado la flota de vehículos/heladería, aunque no su música. El tiempo no pasa por ellos.

El helado es un producto obtenido por congelación, previa mezcla por agitación para la incorporación de aire y uniformidad en la textura, de una mezcla compuesta de productos lácteos, grasa, edulcorantes o sustitutos de edulcorantes, huevo, saborizantes, acidulantes, estabilizadores y emulsivos de acuerdo con la legislación alimentaria.

El helado es un sistema complejo en el que coexisten elementos en solución, como azúcares, sales y minerales de la mezcla, en solución coloidal, como la proteína de la leche y los hidrocoloides. Tanto la grasa como el aire están en una emulsión o dispersión que al congelarse presentan un estado físico semisólido en el que se encuentran ingredientes cristalizados, gelificados, así como líquidos y gaseosos, lo que presenta innumerables reacciones fisicoquímicas.

Los diversos tipos de helados aportan cantidades significativas de los distintos grupos de nutrientes. Es decir, alimentan y pueden tener un papel relevante en la dieta. Su consumo, incluso de aquellos más calóricos (helados crema), puede ser fácilmente integrado en la dieta diaria sin que ello suponga un desequilibrio en la misma, ya que implicaría un aporte máximo de un 15% del total de las calorías que deben proporcionar diariamente los alimentos.

 

 

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