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Hoy toca una de conejo en salmorejo

Hoy toca una de conejo en salmorejo

En los tiempos que vivimos tenemos voz los más zoquetes y por eso pasa lo que pasa en los panfletos gastronómicos. Y ahí seguimos, evitando bajar a toda costa al infierno de la crítica sesuda y ordenada con sujeto, verbo y predicado que puntúa sobre diez el pan, los platos, el servicio y los lavabos. Una crónica gastronómica como dios manda pone en situación al lector de lo que acontece, que en el caso de un local significa repasar vida, obra y milagros de quienes conducen desde el comedor y la cocina.

Dicho esto, y con el permiso del lector, cambiamos de tercio y nos vamos a una receta. Le pondremos a cada receta el nombre que la historia le ha dado, por mucho que a muchos les escandalice. Como siempre, proponemos una receta canaria. ¿Por qué? Pues porque podemos, así de sencillo. En un mundo movido por una influencia asiática, de la que me declaro culpable desde hace más de 20 años, pues también soy fan incondicional de la gastronomía de mi tierra.

Hoy, una de conejo en salmorejo, como siempre lo haremos a nuestro rollito teniendo en cuenta a las abuelas, que esas son las responsables de este tipo de recetas. Hago un inciso, “a nuestro rollito”.

Ingredientes:

Un conejo.

Para el salmorejo:

4 dientes de ajo.

Una pizca de tomillo.

Una pizca de Orégano.

Un chorrete de vinagre de manzana.

Un vaso de vino blanco.

Medio vaso de vino tinto.

2 cucharadas de mojo rojo.

Una hojita de laurel.

Pimienta negra recién molida.

Unas almendras tostadas.

Parte de la asadura.

Un par de cucharadas de pimentón.

Elaboración:

Esto, rápido y sencillo. Ponemos los ingredientes de nuestro salmorejo en un vaso mezclador, damos máxima potencia y que sea lo que dios quiera. No olviden poner la tapa, para no poner todo perdido.

Troceamos el conejo y le ponemos un poco de nuestro salmorejo para que macere unas horas. Pasado este tiempo, lo colocamos en una bandeja de horno, precalentado a 200° C. Nos interesa sólo que dore, así nos evitamos el andar con fritura, nos quedará jugoso y sin usar aceite, evitamos algo de grasa que hoy en día.

Colocamos el conejo en nuestra cazuela, aprovechando el “caldito” formado del asado rápido ese que hemos hecho. Incorporamos el resto del salmorejo, si es posible y tienen a mano, un vasito de caldo de ave. Dejamos cocinar despacito, como la canción, mientras arrugamos unas papas que serán nuestra guarnición. Casi al final, si lo desean le ponemos un pelín de guindilla -me mola ese toque picantito, pero lo dejo a su gusto-.

¡Ala! Listo. Nuestra receta de un conejo en salmorejo a nuestro rollito sin tanta historia.

¡Qué suerte vivir aquí!  Señores, señoras, esto es todo por hoy, pórtense mal que del único bueno que hemos oído hablar acabó crucificado. Que la diosa de los fogones les acompañe. ¡God save the Queen!.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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