El potaje de los mil nombres

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Potaje, Rte. La Bicicleta. / © Manuel Expósito.
Potaje, Rte. La Bicicleta. / © Manuel Expósito.

El caldo de huevo o potaje verde es uno de los platos de cuchara más reconfortantes de la gastronomía canaria. Ligado a los recuerdos de infancia y a la cocina humilde de las islas, esta receta tradicional combate los días de frío combinando ingredientes básicos con el infalible truco del majado de la abuela.

Frío, lluvia, invierno, cuchara, Canarias… Si mezclamos todo esto, nos viene a la mente un potaje, una sopa o un caldo. Al menos, a la mía. Si se preguntan por qué empiezo así, les diré que en esta época del año apetecen estos platos que les traigo hoy. Es de esos que no solo cambian de receta según la isla o la familia, sino que también cambian de nombre.

Caldo de huevo, caldo verde, potaje verde, caldo de putas, potaje de huevos…

Es un plato con el que, en mi caso, me acuerdo de mi abuela, de mi viejita, y de esos días de frío en los que no salías por la tarde y veías las películas de los sábados de John Wayne, montado a caballo, pegando tiros y dando puñetazos.

Puede, y digo puede, que este plato sea una de esas variantes que adoptamos en Canarias, en este caso desde Portugal, donde hacen una receta parecida. Es uno de esos platos que pueden considerarse exponentes de la cocina más humilde y que remediaron la situación en más de un hogar durante los años de pobreza. Aún hoy, sigue siendo un recurso rápido y sabroso.

Papas, cebolla, tomate, pimiento, perejil, cilantro, hierbahuerto (hortelana), pimentón, azafrán, ajo, sal, huevos, aceite… Si partimos de esta base, tenemos la mitad del camino recorrido; luego hay quien incorpora piña de millo, calabacín, pollo… y varios ingredientes más. Lo dicho: según la isla, el barrio o la familia. Nosotros lo dejaremos a su elección, ya que si ponemos la receta exacta tendremos problemas con algún paisano u oiremos eso tan típico de «yo no lo hago así». Por lo tanto, les damos la base, alguna incorporación habitual y el truco de la abuela: en un mortero poner unas lágrimas de sal, unas hojas de cilantro, otras de perejil y de hortelana, un diente de ajo y a darle caña; lo incorporamos al preparado casi al final y dejamos cocinar. Para el resto, utilicen la imaginación, pero viene siendo algo así: cuchara, sopa, caldo, potaje, Canarias, frío y lluvia…