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Escacho palmero, recuerdos de infancia

Escacho palmero, recuerdos de infancia

Al vivir fuera de tu tierra se intensifican recuerdos. Cada lunes de carnaval sabes que toca Los Indianos, recuerdas que cada año acabado en cinco o en cero toca la bajada, con ese baile lleno de magia que es el de Los Enanos; cuando piensas en tu Isla te viene a la cabeza su cocina, sus postres, La Caldera -esa que hizo que Tanausú aguantara tantas embestidas de los colonizadores-, los domingos de parrilla en La Pared Vieja, La Montaña de la Breña o en el Refugio del Pilar, si no eran asados eran unas papas con costilla y piña. Son recuerdos y recuerdos, pero hoy tengo uno que une esos de infancia, esos de tu abuela amasando, esa mezcla de pasado y presente. De eso les escribo, del escacho palmero, una elaboración que arranca con gofio -no podía ser de otra manera, porque no hay nada más canario que este producto-. La cocina no es solamente una forma de alimentar a un pueblo, es una forma de vida, una forma de transmitir conocimientos y hacernos ver cómo era ese pueblo.

Partamos de la base de que la gastronomía palmera destaca por ser una de las más elaboradas del Archipiélago, algo que se debe a la gran influencia de culturas que tuvo esta isla. De la fusión de la gastronomía aborigen, castellana y portuguesa, junto a la influencia americana resultado de la emigración de sus gentes nació la cocina palmera.

De este plato, como con todo, habrá mil variantes, pero les daré mi receta, igual les mola o no, pero es la que hago siempre y es de las pocas que no modifico nunca.

Escacho palmero.

1 kilo de gofio, utilizo el de mezcla.

1 kilo de papas.

300 gr de queso ahumado curado.

250 gr de mojo verde, utilizo el mojo de cilantro (porque es el que me gusta, ustedes hagan lo que quieran).

1 cebolla roja.

Lo primero es “guisar” las papas bien, en agua y sal, las escurrimos guardando unas cucharadas del agua de la cocción porque nos hará falta; escachamos las papas con un tenedor y mezclamos con el gofio, le añadimos el gofio, luego el mojo y el queso rallado y, terminamos con la cebolla. Lo amasamos bien hasta que quede compacto, le damos forma de balón de rugby, cortamos y listo. Acompañamos con mojos este asunto y a recordar cosas de infancia, los que no son de La Palma, pues tendrán un orgasmo gastronómico, les darán ganas de visitar esa bonita isla, pedir Escacho y en el futuro tendrán esos recuerdos, esa unión de pasado y presente que tengo yo hoy.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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