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Restaurante Guachinche El Toscal: ¡Para qué más!

El extendido uso del término guachinche lleva a generar más de una confusión. En el caso que nos ocupa, también, porque esa palabra define lugares en los que su existencia está vinculada al vino que produce y a un puñado de platos. Aquí la carta es un poco más extensa, aunque sí, las recetas son las propias de la cocina canaria. El modo de entenderla es otra cosa.

Por ejemplo. La pata asada más bien parece pequeños bistecs servidos con su ración de papas fritas (caseras y muy buenas). Es entendible que se opte por esta preparación, porque llegue al comensal en su propio jugo. No está mal, pero no es lo que se espera cuando entre las sugerencias del día eligen pata asada.

En el Restaurante Guachinche El Toscal tiene una carta interesante, porque ofrece todo lo que se suele buscar cuando se trata de almorzar fuera de casa un día de trabajo o en fin de semana. Entre las sugerencias también hallamos el primer plato: sardinas. Pedidas bien fritas, crujientitas, lo que llegó a la mesa no alcanzaba lo solicitado. Es decir, el cocinero hizo lo que quiso o el camarero no apuntó lo que quería el cliente. Con esto bastaría. Pero lo cierto es que el plato estaba bien servido. A las sardinas le faltaron unos minutos de fuego para estar crujiente, pero su sabor era pleno. En el plato, además, unas papas arrugadas marcadas con mojo verde y un manojo de pimientos de padrón. La papa cumplía con el precepto de estar en el punto justo de desmenuzarse con una suave mordida y sabrosa solo cocida, con lo justo de sal para no estar insípida.

No se puede decir lo mismo con la tercera elección, también entre las sugerencias: conejo en salmorejo. Parecía una carne cocinada días antes, demasiados. Sin paliativos: insípida. Pero se puede arreglar con la sal en la mesa (estaba). El salmorejo adolecía de un sabor equilibrado, ese que da el uso en cantidades correctas de laurel, comino, pimentón, tomillo, orégano y sal. Un cierto punto amargo disminuía el sabor de una carne para la que parece inventado el salmorejo canario. Este no es un plato a recomendar aquí.

Pero el Restaurante Guachinche El Toscal es una casa de comida que bien merece más oportunidades. Sardias fritas, crema del día, queso asado, carne de fiesta, tomate aliñado, tortilla y aguacate, sopa de pollo, huevos rotos, ensaladilla de batata, potaje, garbanzas, fabes, escaldón, ensaladas, chistorra, albóndigas, costillas con piña y papas, churros de pescado, bacalao encebollado, atún en mojo, potas en salsa, pulpo guisado… Todo eso ofrece.

El Restaurante Guachinche El Toscal es un recinto común en el barrio por excelencia de Santa Cruz de Tenerife. Una propuesta que en su relación calidad/precio está en la línea media. Aquí lo que hay es la comida de siempre para disfrutar como siempre. ¡Para qué más!

La ficha

Restaurante Guachinche El Toscal

 

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