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El plátano en la cocina canaria

El plátano en la cocina canaria

¿Cuántos restaurantes de las islas incluyen al plátano, que no la banana, simplemente como ingrediente o parte en su menú? Pues va a ser de risa…

Canarias presume de lo que no tiene, sin duda. El plátano, emblema del sector primario de esta región y que pelea porque América no lo haga desaparecer como cultivo y como mercado, está escondido en su innumerable lista de restaurantes -incluidos estrellas y soles-, en los que esta icónica fruta apenas forma parte de las recetas más comunes o exclusivas de sus más afamados chefs.

Canarias presume de su clima, de ser Europa, de su cultura y gastronomía, pero al final solo queda lo de siempre, los intereses económicos, esos que sólo buscan la cuenta de resultados. ¡Como en todos lados!

Algunos hacen cola en alguna institución insular. Se pretende vender a las islas como un paraíso culinario, un espacio gastronómico con lapas, burgados, gofio, almogrote, con chefs que te enseñarán lo bien que se comen sus recetas europeas, asiáticas o americanas, pero poca cosa de por aquí. ¿Algún zurrón de gofio con plátano y queso?

Plátano para postres, en cocciones vanguardistas e, incluso, como protagonista en platos principales, para rellenos de aves o de guarniciones. ¡Será que a ningún chef de otras latitudes no se le ha ocurrido algo con ellos! Habrá que esperar.

Pues hoy hemos podido probar una propuesta que, si no singular, si es atrevida o algo osada. Rescata lo que otros ya han hecho para que el comensal contemporáneo disfrute de un producto poco valorado: el plátano canario, que inunda nuestros mercados y supermercados. Se trata, ni más ni menos, que de una “banana foster”, una receta americana adaptada a nuestro entorno por Álex Marante.

Un postre donde el plátano, la canela y el caramelo líquido, junto con el helado de vainilla y las perlas de chocolate, parecen bailar un vals. Es pura sinfonía de sabores en la que el plátano parece la Cenicienta del baile del príncipe azul.

Muchas veces algunos sólo ofrecen pobres oportunidades que, seguramente, creen que por falta de “estar viajados” nos maravillarán. Este mundo es muy ancho y algunos piensan que salir y conocer el planeta aún pertenece exclusivamente a aquellos aventureros del siglo XIX, aquellos que tras años de viaje no se sabría si volverían.

Estamos viajados, conocemos continentes, hemos disfrutado de lo mejor y de lo más simple y, quizás, sólo quizá, en lo más simple está lo mejor.

Plátano de Canarias, el de las pintitas.

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