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Evolución o retraso

Evolución o retraso

Pongan sus asientos en posición vertical, acerquen la silla a la mesa, desabrochen un botón de su cinto y podrán beber y comer durante esta aventura, apaguen sus dispositivos móviles para que no hagan interferencias durante el servicio y puedan dialogar mirándose a los ojos, pasada la sobremesa será la luz indicadora de que pueden volver a encenderlos. Cumplidos los requisitos de este viaje, procedemos a esta locura transitoria nuestra. Hoy toca una de avances o de retiradas, después de leer estas líneas sin sentido decidan ustedes.

Cuando éramos chavales, para muchos de nosotros (sí,  nos hacemos mayores) no existían los dispositivos electrónicos que hay hoy en día,  íbamos a un restaurante y manteníamos una conversación durante la comida y un diálogo ameno en la sobremesa, con copa de coñac en una mano y puro en otra; si íbamos de asadero no faltaba la baraja o el dominó. Los más viejos del lugar seguro que lo recuerdan. Incluso alguno hoy sigue practicando esa religión que se ha quedado obsoleta, a veces, hasta con miedo de ser catalogados de herejes. Hasta ese punto hemos llegado, pensaba mientras aporreaba mi teclado en una de las series más completas que he visto: “Orphan Black”, donde hay peña normal, evolucionistas, neoevolucionistas y todo un elenco de personajes. Si lo piensan un ratito puede que se echen las manos a la cabeza, pero la realidad nos dice que cuando llegamos a un local pedimos la wifi antes que la carta, a la derecha del cuchillo el móvil y su portátil, algunos. Comemos y no hemos mediado palabra con nuestro acompañante. Lo triste es que se hace ya como algo natural.

Terminaré como empecé: apaguen sus dispositivos electrónicos, disfruten de su comida, interactúen con su acompañante y pasen un ratito agradable. ¡Cómo echo de menos esa época en la que hasta el viejito te peleaba por hacer bolitas con las migas del pan y tirarlaselas a tu hermano, o ese grito de “envido” ! Señores, señoras, hay momentos en los que disfrutar en compañía de una buena comida merece la pena. ¡Feliz vuelo y esperamos volver a verlos a bordo!

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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