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Fernando Román, orgulloso de su sopa de carne de cabra

Fernando Román, orgulloso de su sopa de carne de cabra

Fernando Román tiene el orgullo de ser uno de los que lleva alimentando a generaciones de güimareros y de trabajadores llegados de otros puntos de la comarca y de la Isla. Lo hace en el Bar El Puente, el punto de entrada a Guaza desde el casco urbano de Güímar. La especialidad más demandada es su carne y sopa de cabra.

Con 64 años de edad, llegó al establecimiento en 1973. Con el paréntesis del servicio militar –“Me mandaron a la marcha verde” (la invasión marroquí del Sahara español)-, comenzó aquí con Quico y unos hermanos, los propietarios del bar hasta que en el año 2000 recibió el traspaso y está al frente del negocio.

“Estoy solo” en el desarrollo de las tareas diarias, señala con orgullo y cierto tono de resignación. “Y voy a seguir mientras aguante”, apostilla. Porque Fernando Román es un ejemplo de lo que hoy se define como emprendedor, pero con la vida ya vivida. Conocimientos detrás de la barra tiene para transmitir, al igual que historias.

En lo primero, por ejemplo, que para el consumo de carne de cabra “es tan bueno el vino blanco como el tinto”. De hecho, el área geográfica del Valle de Güímar opta preferentemente por el caldo blanco.

“Cuando empezamos a cocinar carne de cabra, en la calle de al lado había un bar al que le decían Pancho y Ciriaco que también solían tenerla”, aunque lo usual era que este plato se consumiera en las bodegas. Fernando Román elabora la carne de cabra compuesta el viernes y algún privilegiado ingiere algún plato esa tarde. Porque ese plato es solo para el día siguiente.

Pero la sopa de carne de cabra es otra historia. Fernando Román explica que solo la sirve los sábados, que es un producto muy reclamado, hasta el punto de que el Bar El Puente recibe a clientes que acuden por ella exclusivamente. “Hay sábados que a la una de la tarde no me queda”, apunta.

La carne de cabra es un plato que en el Bar El Puente de Güímar se sirve, viernes y sábado cada semana. “Me traen la carne todo el año, la sopa la hago cada semana personalmente y se consume en tiempo fresco y hasta en agosto”.

En lo segundo (las historias), cuenta, por ejemplo, “abro un sábado a las ocho de la mañana y ya hay unos taxistas del Sur que vienen a por la sopa de carne de cabra”.

Pero la cocina de Fernando Román también aporta otras cosas. Diariamente, carne con papa “y algo de grano”, como garbanzas y judías; además de pescado, fresco (el de temporada) durante la semana y salado los domingos. Por ejemplo, el martes preparó congrio (dispuso de un ejemplar de 11 kilos) en mojo hervido y papas guisadas.

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