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La chirimoya, este es su rollito

La chirimoya, este es su rollito

Cuando era pequeño e iba con mi abuelo a las huertas me decía que llevara una cuchara. Entonces sabía que tocaba annon, annona o chirimoya (pertenece a la familia de las anonáceas, género annona). Era el petit suit de aquella época.El nombre proviene de la palabra chirimuya, del dialecto quechua; chiri significa frío y muya, semillas, lo que se traduce como semillas frías.

Dicen que surgió, posiblemente, en lo que hoy es el sur de Ecuador y el norte de Perú, metro arriba metro abajo. Lo exacto es que en tumbas prehistóricas del Perú se han desenterrado jarrones de terracota modelados en forma de fruta de chirimoya. Lo curioso es que modelaran venerando a la chirimoya.

La historia, o mejor dicho, los monjes -que eran los que escribían por mandato eclesiástico- dicen que cuando los “cascos plateados” (Colón y los suyos) llegaron a América -allá por 1492-, el árbol de la chirimoya ya estaba presente. En el sur de México, América Central y en la parte norte de Sudamérica la denominaron “manjar blanco” llegando a ser la fruta más valorada. 

Posee valiosas propiedades medicinales que la hacen recomendable para afecciones cardíacas, desnutrición y enfermedades nerviosas. En algún lado escribieron que era una “Aspirina” hecha fruta; entonces, mejor ir a por chirimoyas a la huerta que a por pastillas a la farmacia.

No fue hasta el siglo XVIII cuando las semillas de chirimoya se llevaron a España y Portugal, desde donde partieron hasta Palestina, Egipto e Italia, entre otros lugares, y desde allí a todo el mundo. Hay quien la denomina la reina de las frutas. Mark Twain dijo de ella que era “la fruta más deliciosa conocida por el hombre”.

Lo normal es abrirla a la mitad, sacar la cuchara y empezar el festín, pero hay muchas maneras de comerla: en una ensalada, haciendo una mousse o un helado, pero igual la más sorprendente puede ser una receta chilena que se ha expandido mucho y en la que emplea con zumo de naranja.

Valor nutricional de la chirimoya

El componente mayoritario de esta fruta es el agua (73,5 mililitros por 100 gramos de porción comestible).

La chirimoya también destaca por su aporte en hidratos de carbono (20% de su peso), fundamentalmente azúcares simples como la fructosa y glucosa (en torno al 11%) y sacarosa (alrededor del 9%). Dado su alto contenido en azúcares, su aporte calórico es entre moderado y alto proporcionando 81 Kilocalorías por 100 gramos de porción comestible.

Esta fruta subtropical es pobre en grasa y proteínas. Tiene la peculiaridad de contar con una gran cantidad de ácido fosfórico que fluctúa alrededor de un 14%, lo cual eleva notablemente su valor nutritivo, constituyendo un alimento fosfatado natural.

Aporta otros minerales, como calcio (30 mg por 100 gramos de porción comestible), potasio (264 miligramos por 100 gramos de porción comestible) y hierro (0,4 mili gramos por 100 gramos de porción comestible.

Su aporte de fibra (1,9 gramos por 100 gramos de porción comestible) mejora el tránsito intestinal y beneficia a múltiples enfermedades y alteraciones.

Tiene un gran valor vitamínico en las del grupo B (ninguna fruta fresca posee tan alto contenido de vitaminas B1, B2 y B6) y también es fuente de vitamina C y de pequeñas cantidades de vitamina A.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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