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Hígado en mojo, manjar de dioses

Hígado en mojo, manjar de dioses

Ya les he comentado en más de una ocasión que nací en una pequeña isla del Atlántico, situada en el archipiélago canario que se conoce por el nombre de San Miguel de La Palma, La Palma para los amigos, igual han oído hablar de la Danza de los Enanos un acto mágico dentro de la Bajada de la Virgen, si no han ido de visita en esas fechas haganlo, será la única manera de ganarse un sitio en el cielo, en estas fechas los más marchosos seguro se dan un salto a los Indianos, otros conocerán esta isla por un equipo de fútbol que llamamos el “Mensa”, bautizado como Club Deportivo Mensajero, otros por viajes… Me enredé, vayamos a lo nuestro.

Esta bonita isla es conocida gastronómicamente por sus postres, como el Bienmesabe o el Príncipe Alberto, sus rapaduras y como que hay cielo les prometo que sus mojos y sus quesos invitan a caer en el pecado y perderse lujuriosamente en esos sabores, por ello  hoy y sin más demora toca una de hígado en mojo, después de comer esto necesitaran confesión, ¡Alabado sea este manjar!.

Cada vez que hago este plato me acuerdo de mi viejito, le gusta mucho, por lo tanto les daré la receta como hace mi familia y un servidor, dejense llevar y caigan en tentación ¡Amén!.

Arrancamos este fabuloso plato.

Para empezar pillaremos un buen hígado, nos decidimos por uno de ternera, lo limpiamos bien y lo troceamos en dados, el tamaño al gusto, que sean de bocado eso si, para no andar troceando luego.

En una cazuela ponemos un poco de aceite y doramos los trozos, cuando estén los reservamos.

Pelamos y picamos unos dientes de ajo, los ponemos a “bailar” en la cazuela y seguidamente le añadimos vino blanco ( como nosotros hicimos un kilo de hígado le añadimos un par de vasos de vino blanco), seguimos con una hoja de laurel, incorporamos el hígado a la fiesta, luego unas cucharadas de mojo rojo 8 o así, un toque de pimentón ahumado y a cocinar despacito. Añadimos un pellizco de orégano y como quedamos que al gusto de mi padre un par de chorizos palmeros.  Si lo necesita unas gotas de vino más o agua. Escoltamos con unas papas arrugadas y hemos gestado un plato digno de entrar en el Reino de los cielos.

Hace unos años en cualquier libro de cocina escrito por “investigadores” catalogaban la cocina canaria como pobre, no voy a entrar en disputas pero si les contaré algo, Canarias fue puerto estratégico, ingleses, franceses, portugueses, holandeses… españoles, todos llevaron y dejaron algo en estas tierras, siendo el enlace con “las américas” imaginen ustedes toda esa mezcla de culturas gastronómicas fusionadas con la autóctona, pocos lugares del mundo pueden hablar de un sabor único y particular como el que se encuentra en estas islas. 

Elaboren esta receta y disfruten de ella con un buen vino, pillen el disfraz y ¡al carnaval!.

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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