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La Ventolera, para comer tranquilo y muy bien

Ambiente tranquilo en un lugar inesperado, servicio esmerado, rápido, eficiente y amable; buena relación calidad-precio, buenos productos y una carta lo suficientemente corta como para no despistar con complementos fuera de ella que hay que tener muy en cuenta. Es un hallazgo, porque no se trata de un establecimiento nuevo. Son seis los años que lleva en el mercado Tasca La Ventolera, en San Isidro (Granadilla de Abona).

Hemos de confesar que acudimos por recomendación de José Ángel González, el gerente de Repsol La Chasnera, la gasolinera de los premios de la Lotería Nacional navideña (sobre todo). Sorprende positivamente su emplazamiento, porque es de fácil acceso a la autopista del Sur; sorprende su ambiente un tanto oscuro al cruzar la puerta, pero al cabo de unos minutos optas por agradecer que así sea; sorprende la diligencia de la sala y la destreza de la cocina, pero las porciones son abundantes y el calor de la comida es el necesario. Y podríamos seguir.

La condición de tasca se refleja en su carta: pimientos de padrón, setas a la plancha, pan tumaca, queso frito con salsa de arándanos, queso a la plancha con mojo de cilantro, champiñones rellenos con almogrote, croquetas caseras de pescado (por unidades), huevos al estampido, ensalada de la casa, carne de fiesta, solomillo de cerdo con salteado a elegir de champiñones o setas de ajos y pechuga de polo a la plancha. Sume mojo pulpo, ropa vieja de carne y otra de bacalao y los postres: quesillo, milhojas y la tarta de queso con cerezas. Eso es todo. Bueno, casi. Luego está el fuera de carta.

El mojo rojo y el alioli que aparecen en la mesa vienen acompañados de un pan pequeño. Analizando los sabores, encontramos un producto redondo: mojo rojo picante, pero lo imprescindible para ser apto para todo buen paladar; el alioli sabe a eso, a lo que debe saber esta salsa en la que el ajo predomina y manda sin apabullar. Untados con un pan calentito y un punto tostado, estamos ante una gran tentación.

Croquetas de pollo y de pescado es la primera opción. Sabrosas, muy bien preparadas, con la bechamel presente en el estado y nivel que define, o casi delimita, una buena preparación de aquellas más comunes. Cierto que las de pescado tienen un plus de sabor que las convierte en nuestra preferidas.

Pulpo o rejos de pulpo. Es un plato que en la Tasca La Ventolera llega al comensal al nivel óptimo de dureza o de flacidez, como prefiera definirlo; al corte es pura mantequilla, al diente es suave, suavísimo y al paladar es espectacular. Estamos ante un plato que es justo lo que se espera que sea. Servido con papas guisadas y una pimienta solo para el gusto del comensal. Muy recomendable.

Solomillo con salsa. La carne está preparada al gusto del comensal y la salsa lo es, en esta ocasión, de champiñones y setas. Una recomendación, si es posible: si la salsa no inunda la carne, mejor. Una buena carne (y esta lo era) no precisa de disfraz. Una elección muy acertada.

La única torpeza de esta comanda fue el postre: quesillo. La porción, exagerada; la textura, muy compacta; el sabor, un tanto frío y de un dulzor por debajo del esperado. Pero esto se compensa con el café. Es bueno. Cumple con el propósito de cerrar una comida sin molestar el sabor de los platos degustados, sobre todo cuando la comida es un regalo inesperado para del paladar y la comanda no te rompe el bolsillo.

Tasca La Ventolera es un establecimiento para comer tranquilo y muy bien.

La ficha

Bar Tasca La Ventolera

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