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La Cerveza, parte de nuestra dieta

La Cerveza, parte de nuestra dieta

Desde su origen, hace miles de años, la cerveza ha formado parte de la dieta de las civilizaciones clásicas y ha estado muy vinculada a fines terapéuticos

La cerveza es una bebida fermentada, de baja graduación alcohólica (4º-5º), con unas características específicas en su composición que la diferencian del resto de bebidas y que le confieren un especial interés nutritivo. Elaborada a partir de ingredientes naturales (agua, cebada malteada y lúpulo), tiene un bajo contenido calórico (45 kcal/100 ml) y numerosos nutrientes (vitaminas del grupo B, fibra y minerales). 

Ingredientes 

Agua 

El agua es un elemento esencial en la elaboración de la cerveza. Para ello se usa agua pura, potable, estéril, libre de sabores y de olores extraños. De forma natural, el agua contiene una serie de sales que influyen en la calidad de la cerveza. Por ejemplo, los minerales más importantes son el calcio, que influye en la turbiedad y el color; los sulfatos, que intervienen en el amargor de la cerveza, y los cloruros, que afectan a la textura de la bebida. 

Cebada 

La calidad de la cebada empleada en la obtención de la malta ejerce un papel importante en la elaboración de la cerveza, por lo que se seleccionan aquellas variedades de mejores cualidades cerveceras. En España, la cebada cervecera más habitual es la denominada de “dos carreras”, cuyo grano es rico en extracto, bajo en proteínas y con mejor predisposición para el malteado que otras variedades. 

Lúpulo 

El lúpulo se emplea para aromatizar la cerveza y obtener el característico sabor amargo de la bebida. Esta planta, además de contribuir a la estabilidad de la espuma, aromatiza y tiene propiedades antisépticas. De hecho, las cervezas lupuladas son más resistentes al deterioro microbiológico y la medicina moderna ha demostrado que el lúpulo contiene más de veinte compuestos que ejercen una función sedante y que ayudan a tranquilizar. 

Composición nutricional 

La cerveza posee más de 2.000 componentes que proceden de sus ingredientes o como consecuencia del proceso de fermentación de sus materias primas. Su composición nutricional ha generado una creciente investigación y se han publicado numerosas investigaciones científicas que confirman su actividad antioxidante y, por lo tanto, sus beneficios sobre la salud. 

Vitaminas 

La cerveza es una buena fuente de vitaminas, especialmente en la mayoría de vitaminas B (niacina, riboflavina (B2), pridoxina (B6) y cobalamina (B12)). Diferentes investigaciones demuestran que el consumo de cerveza en la dieta provoca una mayor biodisponibilidad de estas vitaminas. 

Asimismo, la cerveza es una importante fuente de ácido fólico o folato (vitamina B9), esencial para el sistema nervioso y la regeneración de las células, que ayuda también a regular los niveles de homocisteína, factor de riesgo en enfermedades cardiovasculares, disminuye el riesgo de malformaciones en la médula espinal y previene gran parte de los defectos del tubo neural en el nacimiento. En concreto, la cerveza contiene 3 microgramos de ácido fólico por cada 100 ml.

Minerales

Según estudios de la Universidad de Extremadura y del King’s College of Londres, la cerveza posee minerales como silicio, magnesio, fósforo y potasio; que podrían estar asociados a la prevención de enfermedades óseas, disminución de riesgo de la enfermedad de Alzheimer y la mejora de los síntomas de la menopausia.

Por otro lado, la cerveza es una bebida con muy bajo contenido en sodio, por lo que puede ser considerada una bebida opcional en la confección de dietas hiposódicas. 

Polifenoles (antioxidantes) 

La cerveza contiene además polifenoles que, como antioxidantes naturales, podría proteger contra las enfermedades cardiovasculares y en la reducción de los fenómenos oxidativos responsables del envejecimiento del organismo. 

Uno de los polifenoles más destacados de la cerveza es el xanthohumol, presente en el lúpulo, que según diversas investigaciones científicas podría poseer actividad quimiopreventiva. 

Maltodextrinas 

Entre los componentes de la cerveza destacan las maltodextrinas naturales, carbohidratos complejos de absorción lenta que se metabolizan liberando progresivamente unidades de glucosa. En nutrición deportiva, las maltodextrinas facilitan una adecuada hidratación, lo que sugiere que la cerveza podría considerarse como bebida apta para ser consumida, de forma moderada, por los deportistas después de la práctica de ejercicio. 

Fibra soluble 

Otro de los nutrientes que contiene la cerveza es la fibra soluble, que ayuda a evitar el estreñimiento y contribuye a la disminución de la hipercolesterolemia. El consumo moderado de cerveza ayuda a cubrir los requerimientos de fibra soluble, siendo la bebida de mayor aporte de este nutriente a nuestra dieta.

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Fuente: Centro de Información Cerveza y Salud

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