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Una de trending topic

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¡Trending topic! ¡Ahí es nada! Un minuto de gloria en el cual son terceros los que pagan la cuenta. Muy a su pesar, voy a explicarme.

Hace unos meses el problema de este oficio era el rollo televisivo, programas que enriquecen a “chef mediáticos” y dejan en el paro a muchos compañeros, bien porque hay ratones en un lavavajillas o porque la empresa en cuestión cierra sus puertas porque no consigue ese objetivo prometido. Al cabo de un mes, parece más la historia del “Titanic”. Este asunto es como tirar piedras a los cristales de tu casa. Lo mejor del tema que nos trae hoy es que si fracasa el asunto, la culpa es del propietario del local, nunca del que asesora, crea cartas o reforma el establecimiento.

Luego, tenemos a los clientes, esos que antes iban al restaurante a comer y beber, es decir, para lo que se crearon estos negocios hace unos siglos atrás; ahora los clientes son críticos y se mueven con un teclado por las redes sociales poniendo a caldo al local y al personal sin medir los daños que ocasionan con esos comentarios, ¡Qué más da! Es el puesto de trabajo de otro, ¿verdad? Y como ahora con esto de otros programas de la tele oímos la diferencia entre “orly” y “tempura”, pues hasta se valoran las técnicas culinarias empleadas por los distintos cocineros de cualquier lado del planeta. A los que son católicos igual le suena lo de las siete plagas a modo castigo.

Esto va cambiando y no sabemos dónde está el límite. Mi consejo a los cocineros es que, simplemente, se diviertan en el fogón, sigan dándolo todo por ese asunto bíblico de dar de comer al hambriento y de beber al sediento. Recuerden, a unos les gustará su propuesta y a otros, no. Es así en cualquier restaurante del mundo.

A esos que viven de la farándula, que vean otras alternativas televisivas, como esas donde un cocinero da la vuelta al mundo mostrando las cocinas tradicionales de los distintos lugares del planeta, o. como dice mi viejito, aquí no importa quién es el mejor o no, esto es cocinar y las papas rellenas de tu madre son las mejores. En eso tiene razón el hombre. Si pones a Messi de portero difícilmente dirán es Dios. Por lo tanto, en este asunto cada uno de ustedes tendrá su rollito.

A los clientes, que sean eso, personas que van a disfrutar de una comida y dejen eso del teclado para los que viven de ello, aunque muchos deberían entender que esto de cocinar para otros no es fácil.

¡Que la diosa de los fogones los acompañe y recuerden que este oficio lleva muchos siglos caminando y que antes no había tanta tontería! Bendita la época en que no había Internet y la peña carecía de gilipollez crónica. ¡Amén!

Sobre el autor

Alex Marante

cocinero y bloguero

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